Mi impotencia era tal, que solo podía llorar, hasta que pude gritar, grité y grité con todas mis fuerzas... saqué esa rabia, la angustia, y la ira que me dominaba..lo necesitaba... era vital el poder hacerlo.. gritar y tirar todo el veneno... lo hice..
La maldad en su mirada, no me intimidaba, no existia el miedo, porque no podía pensar, ni era posible el razonamiento, no vi el peligro, mis fuerzas eran superiores al miedo.
No imaginaba de mi reacción, jamás me había visto en ese estado,ella no sabía que si se pierde el miedo, gana la fuerza y no precisamente física...
Persona insensible, grosera, cobarde, que se valía de su maldad para jartarse de las debilidades y desdichas de los demás, precisamente menos de las que ella ya tenía...
Le grité y le amenazé como solo se puede hacer cuando la razón y la rabia te invaden..
Yo demostrando una violencia que siempre he detestado... yo ida de todo razonamiento, porque era imposible aceptar tanta crueldad de sus palabras y ver como otra persona era atacada precisamente por ser más débil, no puede consentirlo..
Lás lágrimas del otro ser indefenso, débil, asustada, me superó, no pude aceptarlo...y desaté toda mi rabia en la que se creía más fuerte, en la que su maldad pagaba su pequeña mirada...
No volvió a jartarse de las debilidades de ella, nunca más en mi presencia... Ahora camina cabizbaja... sin poder herir.. sin poder lastimar..
No se cruzará más en mi camino...

